En italiano

«Roma me recibió nublada y desde el Aeropuerto Fiumicino al centro vi muchas construcciones tipo Fonavi argentino. Hay que aprender a caminar entre los autos y motos. Pasé por la iglesia Santa María Maggiore y lo que vi es excelente. Para llegar aquí, le pregunte al mundo. Con Ciro, que es checo y con el cordobés, hicimos todos los tramites juntos. Ciro es seminarista y habla italiano. Mi italiano anda muy bien. Estoy hablando con una rumana, que según entiendo, tiene un primo que duerme en el tren. Le presto mi cortaplumas. Empezaron las relaciones sociales  y sirven.» 

Diario de viaje, Roma, Italia, 13 de diciembre de 1994