“Compré el despertador en lo de una señora, en la otra cuadra del albergue. Después de Italia viene la parte más picada del viaje. Ahora estoy en el tren que sale 8:25 horas a Siena. Tal vez desde Siena vaya a Pisa. Ya pasaron más de 20 días y no extraño nada. Además me parece que hace más tiempo que ando en esto de viajar. El vuelo en avión y la despedida me parecen muy lejanos. Lo que me encanta, es escribir cartas y postales a todos. Creo que a ellos les debe gustar recibirlas. Arrancó el tren.”
Diario de viaje, tren de Florencia a Siena, Italia, martes 3 de enero de 1995
