Una pequeña nota de despedida

“Volví a las 20:00 horas al hotel. Me compré un despertador muy barato, porque no me quiero quedar dormida. Estas últimas veces siempre alguien me prestaba su “alarm clock”, pero aquí estoy sola, porque la japonesa se fue. Para mi sorpresa me dejó una pequeña nota de despedida, unos habanos de chocolate que anoche me había ofrecido y sobre mi bolso, el abecedario en japonés. Cosas lindas del viaje. Personas. Situaciones” 

Diario de viaje, Madrid, España, martes 28 de febrero de 1995.