En el tren de Leipzig Hbf a Wroclaw Glowny.

«Ya se hace de noche y la luna está detrás de mí o a la derecha  según el lugar en donde me siente. Es el primer tren en que todos hablan polaco. Van muchos jóvenes alemanes riendo y preguntando como se dicen algunas palabras en polaco a los polacos. Bolesławiec es la próxima estación. El aspecto más sencillo y la forma de vestir del guarda dan indicios de otro país. También los complicados nombres de las paradas y por supuesto el oír los sonidos  del idioma polaco, que para mí se siente menos duro que el alemán, es más sonoro con muchas “che”. Las chicas polacas tienen la cara redonda, un poco regordetas y son blancas. Hoy corrí la media maratón en Leipzig, vi a los patinadores llegar a la meta  muy cansados .En la carrera, me encontré con algunas subidas largas y con vistas lindas  que completaron mi imagen de Leipzig. Los alemanes son más percusionistas para alentar, muchos salen con sus cacerolas e instrumentos de percusión a diferencia de lo que pasó en París con el “allez Mabel allez”. El final en Leipzig tiene una subida y no daba más ahí, los últimos quinientos metros se me hicieron largos. Krit y la chica italiana de información de la expomaratón se pasaron conmigo con su cordial trato. Krit me alentó en el final diciéndome algo como “mabelina”, me di cuenta que se había acordado de mi nombre.»

Diario de viaje, domingo 21 de abril de 2013, en el tren de Leipzig Hbf  a Wroclaw Glowny, Polonia.

Deja un comentario