Un ángel

«20:31 hs. En la cama del hostel de Flagstaff, escribiendo el diario. Siempre aparecen ángeles que te salvan. Llegué al Aeropuerto de Flagstaff y por más de una hora no aparecían taxis, ni colectivos, nada para ir al centro de la ciudad. Una pareja joven de norteamericanos que esperaba junto a mí, se fue en un taxi Uber. Charlamos un rato, sorprendidos de la falta de transporte al centro. Yo seguía esperando, rodeada de la nada misma. Luego de un largo rato, llega un auto azul Uber, con una conductora a la que le expliqué, que no tenía cómo ir al centro, le pedí por favor que volviera por mí. Me dijo que sí. Ella llevó a su pasajero, que se había demorado y al rato aparece con una gran sonrisa, para llevarme. Le pregunté si quería ver mi pasaporte, cosa que no aceptó. Un ángel. Siempre hay ángeles en mis viajes. Hablaba algo de español y aprovechó el viaje conmigo, al centro de Flagstaff, para practicarlo. Un poco de mi inglés y un poco de su español.»

Diario de viaje, Flagstaff, Estados Unidos, 19 de octubre de 2019.

cartel visitor center flagstaff y yo
Flagstaff, una de las ciudades de la Ruta 66.

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