Mi primer viaje en tren en Europa

Mi primer boleto de tren en Europa

Era muy chica y mi querido tío Cholo me llevó una vez desde Rosario a Roldán. Tendría menos de 10 años, seguro. Lo único que recuerdo es el boleto, que era de forma rectangular, de color marrón y de un cartón muy grueso. Fue una gran aventura y desde aquella vez, quedé encantada por el tren. Pero estoy en un país en donde los trenes en vez de desarrollarse, tienden a desaparecer y los pocos que existen son bastante antiguos y muy lentos, contrario a lo que pasa en muchas partes del mundo y que pude comprobar en carne propia en cada uno de mis viajes. Mi primer viaje en tren en Europa fue del aeropuerto de Fiumicino a la estación de trenes de Roma, la famosa Roma Termini, un 13 de diciembre de 1994. En ese, mi primer viaje sola por Europa durante 3 meses, viajé con un pase de tren habilitado, el famoso Eurail Pass y un Kilométrico Italiano, otro pase solo para ese país. En esos meses disfrutaría como nunca los muchos viajes en tren, de un lado al otro, cruzando fronteras, de noche, de día, en coches cama, con sol, lluvia, nieve, mirando paisajes hermosos de lo más variados y observando como una gran fauna, pasajeros de todas las nacionalidades. Seguramente mi tío Cholo está feliz de verme viajar en tren al otro lado del océano. Yo estaba feliz, se los aseguro. Así, en los siguientes viajes cada vez que pude usé el tren, si bien a veces es más costoso, se viaja cómodo, seguro y es una experiencia maravillosa por donde se la mire. He viajado en trenes repletos, en trenes vacíos, no me han cobrado el boleto y hasta he cumplido años en un tren una vez.

Tren a Cracovia en 2013
Tren a Cadiz, un día de enero de 2018
Cumpliendo años en un tren hacia Hamburgo en 2018

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