¡Feliz cumpleaños!

«¡Feliz cumpleaños! ¡Bienvenidos 53! ¡Por más viajes, carreras y mucha salud! 9:27 hrs. Estoy en el segundo tren que me lleva a Hamburgo. Son tres cambios, ahora voy a Flensburg. El tren, como el primero que tomé, va lleno. En este hay muchos niños y jóvenes que hablan fuerte. Estoy junto a tres dinamarqueses mayores que me ayudaron a subir mi mochila en el porta equipaje. Lindos paisajes. Praderas ondulantes, casas, nubes, sol. En el tren conocí a tres personas, que escuché hablaban español. Me senté cerca y no sucedió más que lo que tenía que pasar: ponerme a hablar. Gert, alemán, que se bajó unas estaciones antes; Samuel, un chileno españolizado casado y separado tres veces, sin idea de ningún idioma, con medias con flores, llevaba una valija más grande que mi mochila y dos sombreros; y la encantadora señora Helga, también alemana. Según entendí, ella era traductora de francés e inglés y hablaba español porque había vivido en México y tenido su gran amor en Madrid, un hombre casado amigo de Samuel. Una historia alucinante para un libro. Samuel pagó todo el festejo de mi cumpleaños en la estación de Hamburgo. Cerveza sin alcohol para Helga, papas fritas y salchichas para él, también con cerveza y a modo de torta, una especie de magdalena con cerveza para mí. Despedida, besos y abrazos. Sentí que salí de un cuento. Ya en el tren, se levantaron a abrazarme en pleno viaje. Increíble.»

 Diario de viaje. Hamburgo, Alemania, 1 de octubre de 2018.

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