Definitivamente, cualquier época del año es ideal para viajar. Lo aprendí la primera vez que lo hice sola y pasé Navidad y Año Nuevo del otro lado del Océano Atlántico. La decisión de irme para las fiestas me trajo una nueva rutina: desde ese momento le armé el arbolito de Navidad a mi querida Tía Elda. Ese año lo hice (por primera vez) para que en la reunión familiar se acordaran de mí al verlo. Pero en los años siguientes, viajara o no, seguí haciéndolo encantada cada principio de Diciembre.
Lejos de sus casas, familiares o amigos, en una Navidad fuera de casa, les aseguro que siempre habrá algo bueno y diferente que no olvidarán. Las ciudades se iluminan y los negocios se adornan.
1994 Navidad en Venecia: Mi primera Navidad fuera de casa, la pasé en la maravillosa Venecia. Fue en 1994 y mi alojamiento era en Isola della Giudecca, en un sitio para mujeres atendido por monjas. El día 24, en que todo el mundo organiza la fiesta nocturna, hace compras de último momento y hasta podríamos decir se altera un poco por los preparativos, visité la Galleria dell’Accademia. Cerca de las 17:30 fui a escuchar un “Concerto di Natale” de soprano y órgano, en la Basilica di San Giorgio Maggiore, con temas de Monteverdi, Bach y Haendel entre otros. Esta hermosa basílica fue construida por el gran arquitecto Andrea Palladio. Con la iglesia llena de gente, los monjes benedictinos ofrecieron, además, unos bellos cantos en la Capilla de la Deposición donde está la obra “ La deposición” de Tintoretto, el gran pintor de la escuela veneciana. Cuando uno viaja todo cambia y hasta el sentir parece ser otro. No me parecía Navidad y no tener nada planeado no me preocupaba, al contrario, me liberaba. Antes de medianoche, fuimos con tres monjas y dos norteamericanas a la Iglesia de Sant’eufemia. No acostumbro a ir, ni sé nada de misas, pero fui igual… para ver algo que nunca había visto: una misa de Navidad.
Solo recuerdo que llegadas las 12 de la noche, saqué de mi mochila el sobre que una familia amiga me había dado para que lo abriera en ese preciso momento. ¡Fue una gran emoción!
La mañana del 25 de diciembre fui a la gigantesca y maravillosa Basilica di San Marco y como era Navidad la basílica lucía de fiesta. Velas, luces encendidas y el Pala d’Oro abierto al público. El Pala d’Oro es un retablo ubicado detrás del altar mayor de la basílica, lleno de oro, plata y piedras preciosas, mide 3 metros de largo por 2 metros de alto. Muchas escenas religiosas están representadas en esta obra de arte realizada en Constantinopla cerca del siglo X. Además visité la Galería y el Tesoro de la basílica. Cada ticket me costó 3000 liras, (algo así como 1,80 dólares de hoy) que fueron muy felizmente gastadas. Por la tarde fui a escuchar otro Concierto de Navidad, esta vez en la Basilica dei Frari.
Mas lecturas sobre las fiestas en : https://viajandoycorriendo.travel.blog/2020/12/18/alicante-es-lucentum-es-la-ciudad-de-la-luz/ y en https://viajandoycorriendo.travel.blog/2020/12/08/arbolitos-y-luces/
Les deseo a todos una muy FELIZ NAVIDAD, gracias por leer Viajando y corriendo.


