
¿Por qué no pasar año nuevo en otra ciudad y en otro país?. Es una decisión de la que no se arrepentirán. Por lo general, se viven cosas nuevas y uno termina deseándole feliz año nuevo al mundo entero. Siempre habrá alguien con quien brindar y pasar ese segundo de un año al otro. Nunca estamos solos. Nos tenemos a nosotros mismos, en primer lugar. Además, en varias ciudades, la fiesta para recibir el nuevo año es en las calles y muchos extranjeros que viajan, se encuentran a festejar en sitios emblemáticos de las ciudades.
Florencia, Lisboa, San Pablo, Madrid : año nuevo, ciudad nueva. En diciembre las ciudades se iluminan y los negocios se adornan, gracias a las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Y en Río Cuarto, en Argentina, se puede pasar año nuevo literalmente corriendo.
Aquí mis experiencias y muchas fotos. ¡Feliz año Nuevo!
Florencia 1994/1995: Siempre soñé con ver Firenze, la ciudad del Renacimiento. La vista típica de la cúpula de Brunelleschi a la derecha y a la izquierda el Campanile; así que para empezar el año nuevo, me organicé mi primer viaje sola a Europa. La tarde del 31 de diciembre visité la Iglesia de San Lorenzo, diseñada por Brunelleschi y la espectacular Capilla Sepulcral de los príncipes de Medici, los “sponsors” de muchos artistas y científicos del Renacimiento, como yo les digo. También visité la Biblioteca Laurenciana y subí al Campanile aprovechando el hermoso sol del último día del año. Anduve por muchos sitios más y luego de descansar, fui a esperar el cambio de año al Ponte Vecchio. De a poco una multitud se fue juntando. Éramos todos turistas. Estuve con tres brasileñas: una mamá con su hija y una amiga de ambas que estudiaba en Granada. Florencia se llenó de fuegos artificiales, rayos láser, relampagueos de colores y bombas de estruendo. El 1995 había comenzado, mientras una multitud ululante, gritaba bajo una fina llovizna. Todos estábamos bañados en champagne y sidra. Abrazos con cualquiera. Año Nuevo, en Florencia mirando hacia el Palacio de los Uffizi.

Al otro día fui a Piazza Michelangelo, para ver la ciudad como siempre soñé. Desde San Miniato al Monte, una iglesia que está aún más arriba, la vista es espectacular. No pude resistirme a dibujar lo que veía… tenía frente a mí, la vista de Florencia que siempre vi en postales, el primer día de 1995.



Lisboa 2014/2015: En muchas ciudades del mundo, se corren carreras llamadas “San Silvestre” los 31 de diciembre (o días previos al último día del año). La primera de ellas se hizo en San Pablo, Brasil, en el año 1925.Mi primera San Silvestre, la São Silvestre Amadora. Una gran experiencia y una nueva capital en la que pasar de un año al otro: Lisboa.La São Silvestre Amadora, es la más antigua de todo Portugal y se corre el 31 de diciembre. Está organizada por la Municipalidad de Amadora (una pequeña ciudad perteneciente al Distrito de Lisboa) y el Club Deportivo Operário Rangel.La carrera se lleva a cabo apenas cae el sol. Tiene muchas subidas, pero lo mejor es la gente en las calles que grita como loca y aplaude sin parar. Estando en la largada, noté la ausencia de mujeres. Me hice amiga de dos hermanos, Susana y Pedro que corrían juntos y enseguida me lo hicieron notar: hombres y mujeres largan por separado, siendo las mujeres las primeras en hacerlo. Como no lo sabía, largué con los hombres… pero no me importó. En la llegada, me volví a encontrar con Susana y Pedro, intercambiamos datos y aún hoy seguimos en contacto por las redes.



Después de esta dura carrera, me bañé y me fui a cenar a un bar junto a Germán de México, Ricardo de España, Paloma de Brasil, Andreas de Suiza y un chico de Nepal. Todos viajeros solos alojados en el hostel. Cenamos sopa y bacalao. La sopa era realmente deliciosa. Pero la fiesta en Lisboa estaba en Praça do Comércio. Cientos de personas esperábamos el año nuevo. Todo el mundo con botellas, cuernitos rojos y todo tipo de adornos con luces en la cabeza. Un gran escenario con música en vivo para bailar, acompañaba los últimos minutos del año viejo. Las doce nos encontraron a todos mirando unos tan fabulosos fuegos artificiales, que jamás olvidaré. Nunca había visto efectos tan fantásticos realizados con fuegos de artificio. Abrazos y buenos deseos con estos chicos que seguramente nunca más volvería a ver. Bailamos un poco, mientras que en las calles llenas de borrachos, la gente caminaba sobre un piso lleno de vidrios de botellas rotas y vómitos… pero todo con mucha paz. De regreso al hostel, nos comimos los típicos sándwiches de cerdo portugueses que nos costaron 2,50 euros. Con la panza llena, después de la carrera, el baile y los fuegos artificiales me fui a la cama muy cansada, pero feliz. Un año nuevo había comenzado en una nueva ciudad.







San Pablo 2016/2017: Si hay un buen pretexto para un corredor, para pasar año nuevo en San Pablo, es participar de la mítica y famosa “Corrida Internacional de Sao Silvestre”. Entre la carrera y la gigantesca fiesta para recibir el año nuevo en la Avenida Paulista, San Pablo es imperdible. Disfruté de este cambio de año junto a Patricio, un gran compañero y amigo de trabajo, que también es maratonista como yo. Llegamos a la largada en metro, junto a cientos de corredores, muchos disfrazados. La carrera, que tiene 15 km, larga sobre la Avenida Paulista y está muy bien organizada. Al final, cuando muchos corredores empiezan a caminar exhaustos por el calor y el cansancio, mucha gente se junta en las calles a gritar por ellos, sobre Avenida Brigadeiro antes de tomar la Avenida Paulista. La gente dice “Brigadeiro Brigadeiro”. Esta es la parte más dura de la carrera, son más o menos 1.5 km en subida, pero cerca del final… la gente ayuda mucho a llegar arriba. La medalla es tan hermosa como la carrera en sí.



Luego de la carrera, en el Bar do Mane del Mercado Central, nos comimos unos sándwiches calientes con queso y cinco centímetros de mortadela con cerveza fría, para recuperar fuerzas y esperar el año nuevo. Un poco de descanso y de nuevo al metro.

Réveillon na Paulista, así se dice en portugués la fiesta de Año Nuevo en la Avenida Paulista. Llegamos cerca de las 20 horas a la zona de la fiesta, que está absolutamente toda vallada y cerrada. Para acceder hay que atravesar un muy estricto y exhaustivo control policial. Dentro de la avenida hay grandes pantallas para ver el recital gratuito de Daniela Mercury. Contamos 8 pantallas gigantes a lo largo de la avenida. Todos los altos y grandes edificios están maravillosamente iluminados para las fiestas y en muchos es posible ver colores e imágenes que cambian continuamente. Todos los negocios sobre la avenida y puestos especiales, venden comida y bebida. Además hay muchos vendedores ambulantes vendiendo de todo. A medida que pasaba el tiempo, más cerveza y más gente. Es una delicia sentarse en el cordón de la calle y verla pasar: vestidos blancos, zapatillas con luces, travestis, familias, disfrazados, gente pobre, gente loca, gente. Subidos a un cantero y vimos el recital de manera privilegiada. “O Canto da Cidade”, el tema famoso de Daniela Mercury, hizo temblar la Avenida Paulista. Las 12 y el año nuevo, llegaron con cerveza en la mano, abrazos y fuegos artificiales. Bailamos con desconocidos. La gente iba y venía, cada uno hacía lo que quería. Todo era un caos, pero nuevo, en un nuevo año. Camino a la estación de subte, que cerraba a las 2 de la madrugada, botellas, papeles, borrachos, drogados y aglomeraciones. Si bien la descripción puede asustar un poco, el ambiente era muy tranquilo y nada peligroso. Todos buscaban algo, nosotros la estación de subte para regresar al hostel, otros tal vez, el año nuevo.


Madrid 2017/2018: El 31 de Diciembre de 2017, fue un día verdaderamente movido. Con la experiencia de haber pasado otros cambios de año fuera de casa y habiendo visto muchas veces en Rosario por televisión, como se celebra el año nuevo en la Plaza del Sol, decidí esta vez, experimentar la capital de España en un nuevo viaje. Pero además había otra cosa importante: el 31 de diciembre se corre en Madrid, la San Silvestre Vallecana, una carrera de 10 km. Y se corre de noche, antes de que se escape el año viejo.¿Qué mejor plan? El día de la carrera hizo mucho frío. Yo me había encontrado con Ana María, mi compañera de escuela primaria que vive en Madrid, que me dio un tapado negro, que era de su mamá, para protegerme del frio y tirarlo en la largada una vez empezada la carrera. La largada es en la Avenida de Concha Espina, donde está el Estadio Santiago Bernabéu. La carrera fue fantástica, con la gente loca, disfrazada y feliz. Madrid es hermosa y el recorrido de la carrera también, mucha gente gritando en el borde de las calles. La carrera tiene su final en el barrio de Vallecas, bien cerca del Estadio del Rayo Vallecano. Me cambié rápido en el guardarropas y me fui a tomar el metro 1 a la estación Portazgo. Tenía que apurarme para llegar a Plaza Puerta del Sol a esperar el 2018.



En el Hostel me bañé, me cambié y llegué a Sol a las 20:20 horas. Me senté en el piso a esperar las doce de la noche, mientras dibujaba la torre con su campanario, que me diría cuando llegue el 2018. Pero la policía desalojó toda la plaza y todo el mundo debió hacer una larga cola y tres requisas para volver a entrar. ¡Qué aglomeración! Cada tanto se escuchaban gritos de: ¡A la cola! ¡A la cola!. La cerveza de mi lata tuve que ponerla en un vaso plástico de un litro que me dio la policía. También tuve que poner las uvas, que vienen en una pequeña lata, en una bolsita plástica. No dejan entrar botellas, latas, ni objetos contundentes. El reloj que todo el mundo mira, pertenece a la Real Casa de Correos, que es el edificio más antiguo de la Plaza Puerta del Sol. La espera en Sol se hizo larga, pero enseguida comencé a hablar con la gente que me rodeaba. Junto a mí, había dos matrimonios, ambos de Málaga. A mi izquierda estaban Piedad, nacida en Casablanca y su marido, un señor de poco hablar y a mi derecha Patricia y Guillermo. Patricia y Guillermo eran altos y jóvenes, estaban muy bien vestidos, muy preparados para las doce campanadas y eran muy amistosos. Ambos trabajaban en Zara en Málaga. Entre charla y charla, noté que cada cuarto de hora la gente gritaba cada vez más fuerte. Guillermo me dio todas las instrucciones para comer las 12 uvas: “Lo más importante es concentrarse en comer cada uva con cada campanada” me dijo. También buscó en su celular la historia de esta costumbre y me la leyó, además de contarme que existe “las pre-uvas”, una celebración adelantada que se hace el día 30 a modo de ensayo en la misma plaza y que hay gente que come uvas el 31 al mediodía.
Y llegaron las doce y el año nuevo. Muy emocionada, me concentré en cada campanada y en cada uva, escuchando un silencio conmovedor mientras sonaban las 12. Con la última campanada, todos son gritos, abrazos, saludos y buenos deseos. Luego, nos quedamos cerca de 45 minutos charlando en la Plaza del Sol con Guillermo y Patricia, contándonos nuestras vidas. Que lindas personas para un año nuevo.
La vuelta fue caótica, toda la plaza y sus alrededores se limpian en el momento y hay mucha policía y zonas cerradas al tránsito peatonal. Con tantos desvíos, debí preguntar a dos policías como llegar a Tirso de Molina. Al llegar al hostel apenas entré a mi habitación en el tercer piso, las japonesas y coreanas que compartían el dormitorio conmigo me saludaron con un “Happy New Year”, con encantadoras sonrisas. Así se iba el 2017 en que murió mi querida mamá y venía el año 2018, en el que correría la tan deseada por mi, BMW Berlin Marathon, en el mes de septiembre.



Río Cuarto 2003/2004 y 2018/2019: Pasé dos veces el año nuevo literalmente corriendo y les aseguro que es una experiencia extraordinaria. En Argentina, la Maratón de los Dos Años (mejor dicho: carrera) se realiza desde 1978 en Río Cuarto. En el 2003 fui con Ana, una amiga corredora y colaboradora de la Maratón Chicos, que por varios años organicé y una amiga de ella, Pilar. La pasé tan bien, que prometí volver. Dentro del costo de la inscripción se incluye una cena, que se realiza ni bien termina la carrera, el 1 de enero. La carrera larga a las 23.45 horas del 31 de diciembre y las 00:00 te atrapan corriendo. Que inolvidable momento. Volví en 2018 con mi amigo y corredor Patricio y como ya este blog rondaba por mi cabeza, saqué algunas fotos que aquí comparto. Río Cuarto se llena de gente en las calles a lo largo de todo el circuito y a las 00:00 mientras corría, recibía el saludo de muchos espectadores que ponían sus manos como niños para que los corredores se las toquen. “Feliz año nuevooooo”, la gente grita. “Feliz año nuevooooo”, les contesto. Una experiencia sencillamente maravillosa para pasar de un año al otro.



