Córdoba en España, es conocida mundialmente por su conjunto monumental Mezquita y Catedral. Pero en esa ciudad, un 5 de enero de 2018, viví la Cabalgata de los Reyes Magos, organizada por el Ayuntamiento. Esta fiesta es tan masiva, que la ciudad entera sale a las calles en busca de Melchor, Gaspar y Baltasar. Asistí al lugar bastante temprano para conseguir un buen lugar y de paso conocer la zona. En mi caminata, vi un gigantesco camión con bolsas y bolsas de golosinas. Di una vuelta por la tradicional Plaza de Tendillas. El cielo estaba muy nublado y con una fuerte amenaza de lluvia. Muchas familias con niños se acercaban al lugar. Los chicos llevan cajas, paraguas y bolsas. El sitio estaba vallado con una tela color bordó que se va cambiando con el paso del tiempo, ya que los chicos muy impacientes, inquietos y ansiosos se cuelgan de esas telas y juegan con ellas.

En el comienzo del desfile pasan algunos payasos haciendo chistes y luego, muchas carrozas con personajes como los Minions o Pepe Grillo, entre otros. Desde lo alto de cada carroza, los diferentes personajes arrojan sin parar grandes cantidades de golosinas, caramelos, palitos, paquetes de masitas negras bien chiquitas y algunos pequeños juguetes.







¡Melchor, Gaspar y Baltasar, ya están aquí! Todo se convierte en un descontrol, grandes y chicos juntamos todo. Yo le daba algunas golosinas a una nena que tenía a mi derecha, todos los chicos llevan bolsas y muchos ponen un paraguas dado vuelta, para que los dulces caigan dentro de él. Una gran estrategia sin dudas. Al caer la noche, todas las luces y adornos de las calles se encienden y todo se vuelve mágico. Es bueno caminar a la par de las carrozas, mirándolas desde más lejos. Entre las golosinas que junté, encontré un sacapuntas y una caja de pinturitas. Detrás de la última carroza de la Cabalgata de Reyes, viene enseguida una caravana de camiones de limpieza con cepillos gigantes y barrenderos, que limpian todo el desastre que queda, con una magnífica eficiencia.




Cuando volví al hostel, por calles que no conocía, vi mucha gente con cajas con el Roscón de Reyes. La caravana de Reyes es muy divertida y muy vivida en esta ciudad. Esa noche al irme a dormir, dejé mis zapatos con el pedido a los Reyes Magos de muchos viajes más. Otra experiencia que no esperaba y que modificó para siempre mi Día de Reyes.

