Un día caminando en una calle solitaria y silenciosa de la hermosa Ávila, un hombre me dijo con una voz importante, como diciendo un secreto: “Camina… y escóndete en un lugar en donde no te vea nadie”. Guardé esa frase en mi cabeza y dibujé el momento ni bien llegué a mi alojamiento en Madrid. Hoy, en cada uno de mis viajes cuando ando sola en alguna calle tranquila y desierta de cualquier ciudad, me acuerdo de ese momento. Es una frase misteriosa, que nunca olvidaré.
