“Luego de un breve descanso por la tarde, salimos por Otavalo para conocerla de noche… fuimos a la plaza feliz como le decimos a su plaza principal. La calle Sucre tenía un techo de luces con adornos navideños y en la plaza, el árbol de navidad frente a la Municipalidad estaba encendido. La Municipalidad, la Iglesia y un edificio contiguo tenían luces de colores que cambiaban en distintos tiempos, en las ventanas. Todas las fuentes estaban iluminadas y todos los canteros tenían un arbolito y un reno lleno de luces que movía la cabeza de un lado al otro. Las palmeras ubicadas en el centro de la plaza también tenían luces que rodeaban parte de sus troncos. La plaza de Otavalo es decididamente una plaza feliz, con sus árboles, caminos, fuentes, edificios, pero sobre todo por su gente que la disfruta y la vive.”
Diario de viaje, Otavalo, Ecuador, sábado 3 de enero de 2014
