El viaje es hermoso

“Ducha caliente y desayuno. Abdu-rahman (creo que es así su nombre) me llamó un taxi que por 20 Dirhams me llevó a la estación de bus. Es raro ver una estación de bus sin vendedores ni gente merodeando por ahí sin hacer nada, pero la de Chaouen es así, rodeada de un vallado perimetral. Es una estación muy tranquila. El bus salio veinte minutos retrasado. Hay que chequear la valija o mochila que va en la bodega por 5 Dirhams. El baño con letrina, sucio y sin papel higiénico cuesta dos Dirhams. Informé lo de las valijas a unos argentinos y a unos orientales que me agradecieron mucho la información. Antes de hacer el trámite de mi mochila, llegó Omar, el turco, que al final se fue a Tánger antes que yo. El viaje es hermoso por los paisajes. Son algo menos de cuatro horas. A mi lado, Elian, un mexicano que estudia en Birmingham y andaba de paseo por Chaouen. Charlamos muchísimo por momentos. Como decía, los paisajes son excepcionales, montañas, campos, olivos, pastores con ovejas. A la hora y cuarto pasamos por Ouarzazate. Mandarinas, campesinos, grupos de burros, semicilindros cubiertos de plástico con paja y siempre caminos curvos sobre una ruta bastante regular, no bien marcada, sin banquina y algo desprolija. En el camino pensé compartir el taxi a la estación de tren con Elian ya que él iba a Marrakech y yo podría aprovechar mi paso por ahí para sacar el boleto a Rabat, la capital de Marruecos. Así lo hicimos. ¡Diez Dirhams cada uno! Y todo salió perfecto. Un taxista mayor se ofrece a llevarme, le muestro mi mapa y se ubica muy bien. Me iba indicando lugares en el camino, hablaba muy bien español y fue muy amable ( 30 DHM). Excelente.”

Diario de viaje, Fez, Marruecos, jueves 18 de enero de 2018

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