“Finalmente aterrizamos en Chicago y llegué al hostel cerca de las 21:00 horas. El avión estuvo parado como cuarenta minutos por no tener lugar donde estacionar.
Me quería tirar. No daba más. Tomé el tren azul (5 U$S), luego la Línea Roja del subte y llegué sin problemas. El hostel es gigante, estoy en el 9° piso, habitación 903, cama 1. Anoche dormí en la cama 4 que se ubica arriba, pero hoy al llegar de pasear, le pregunté a la mujer oriental que limpiaba si me podía cambiar de cama. Mi tendinitis de De Quervain en una de mis manos y la maratón eran los motivos del pedido de cambio de cama, más la cantidad de veces que voy al baño por las noches.”
Diario de viaje, Chicago, Estados Unidos, jueves 10 de octubre de 2019.
