Rosa

“Anoche finalmente fui a ver ART ON THE MART, donde pasaron proyecciones con la obra de Barbara Kruger, después fui a caminar por River Walk hasta pasando el edificio Trump Tower. Escribo esto en mi mesa donde cada mañana desayuno feliz, mirando pasar el tren de norte a sur y de sur a norte. Hoy ya es jueves 14 de octubre de 2021. El paseo por River Walk en Chicago de noche es, para mi, uno de los más hermosos del planeta. Me atrevo a decirlo sin conocer todo el planeta… claro, tal vez sea arriesgado. Hoy por la mañana, luego de desayunar, conversé con Rosa. Rosa trabaja aquí en HI Hostelling hace siete años y vive en Chicago hace 25 años. Le conté que ayer la lluvia me agarró en el barrio de Pilsen, que me metí en la biblioteca pública y me puse a leer sobre Chicago, en particular sobre la violencia que aquí se vive y toda la inversión que quiere hacer la alcaldesa Lori Elaine Lightfoot. A decir verdad esto se relaciona, porque al venir anoche de ver Art on the Mart en el Metro Red, noté la estación llena de indigentes. Una mujer recostada sobre una de las columnas no dejaba de hablar fuerte como enojada, otros dormían y otros deambulaban. Se ve mucha gente así en la ciudad, pero aparentemente no se meten con nadie. Cuando subí al tren me senté junto a un muchacho. En el tren ya venían cuatro o cinco muchachos, bastantes sucios y desaliñados. Uno tenía una botella de algo en su bolsillo trasero. Otro parado delante nuestro con la ropa muy rota, se reía como perdido. Estaba descalzo y las uñas de sus pies se mimetizaban con su piel. Todo era como una masa áspera pero humana. Un verdadero espanto. Los otros gritaban entre ellos, medio se peleaban, eran negros, no así el que tenía la botellea en el bolsillo de su pantalón. Llegué a mi destino, la estación Jackson. La puerta se abrió, caminé no sé cuantos metros hacia la escalera mecánica que subía y de repente, a la izquierda de la escalera de material, alguien aparece de atrás y se le tira encima a un muchacho que estaba ahí. Yo ya estaba ascendiendo al ritmo de la escalera mecánica, mientras que en pocos segundos, veo como le parte de manera muy violenta algo en la cabeza. El agresor había salido de mi vagón, calculo. Todo fue tan rápido que no puedo describirlo con exactitud. Pero si vi los segundos en que ambos caen  juntos contra la pared y luego al piso. Delante mio, una chica sube rápido al igual que yo las escaleras mecánicas. Dejé de ver todo mientras cuatro mujeres en los cubículos de atención al público y vigilancia de la CTA charlaban amistosamente. Creo que estas cabinas tienen vidrios blindados. No sé qué habrá pasado, pero este hecho luego de haber leído en la Biblioteca de Pilsen sobre la cantidad de asesinatos y peleas de pandillas, hizo que le contara todo a Rosa. Rosa efectivamente me lo confirmó. “Desde hace cuatro años todo empeora cada vez más”, me dice. “Desde los autos balean y matan”, agrega. Me narró varios hechos a no menos de dos cuadras del hostel. “El centro ya no es lo seguro que era antes”, me dice Rosa.”

Diario de viaje, Chicago, Estados Unidos, jueves 14 de octubre de 2021

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