“Ya comí arroz, verduras y sardinas y le di dos pebetes a cinco españoles que me dijeron: ¿Eres Dios?. No, soy Mabel. Necesitaban pan para cuatro huevos. Bueno, regalo de año nuevo, les dije. Me he dado cuenta al igual que otras veces, lo necesario que es escribir al menos brevemente el diario del día, lo que uno vio, visitó, hizo o lo que quiera. No puedo recordar nada por momentos. Todo es tan presente y variado que pareciera no alcanza la cabeza para guardar la información. Estoy muy cansada. Lisboa me encantó definitivamente y el hostel es bárbaro.”
Diario de viaje, Lisboa, Portugal, jueves 1 de enero de 2015.
