Frankfurt

“En una hora llegaré a Frankfurt. El tren paró como en una estación eléctrica. Hay banderas alemanas que flamean suaves, como las nubes que también se mueven suaves. Qué lindo el tren. Es silencioso. Me da el sol sobre mi derecha. Algo anunciaron por los parlantes en alemán. No entiendo nada.

Ya estoy en el comedor del hostel que es sensacional. Me tocó el piso 1 habitación 15. Esto es gigante, tan gigante como el cansancio que tengo. Son las 19:34 horas y desde que dejé todo en mi locker, me fui a pasear por Frankfurt. Me encanta. No hay ortogonalidad en sus calles, la plaza principal es hermosa. Römerberg. Crucé el puente metálico Eiserner Steg para ver un poco desde enfrente. Se ve muy bueno el Museo Histórico con sus picos negro a orillas del Río Meno, también pasé por la Bolsa de Comercio donde hay esculturas de un oso y un toro. No había nadie por la zona, ya que era tarde. Frankfurt tiene muchos cafés al aire libre y la gente también se sienta en los bancos de la Peatonal Zeil, dónde hay unos shoppings grandes. No me impactaron tanto los edificios altos. Tal vez porque están un poco lejos, no sé.”

Diario de viaje, Frankfurt, Alemania, 16 de abril de 2013.

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