Setúbal

“Hoy me levanté temprano y tomé el subte a Amadora Este para buscar el kit de los 10k del 31 de diciembre. Llegué muy bien, casi no había nadie y encontré el club con la ayuda de un amable corredor, que me adelantó en la charla que es una carrera dura. Me dieron el kit y conocí a Artur el presidente del club “Deportivo Operário do Rangel”, con quien me había mandado varios mails. Tomé luego el metro a la estación Jardim Zoológico y ahí vi cómo hacer para ir a la terminal de bus para irme a Porto. Todo está conectado. Tomé un tren desde Sete Rios a Setúbal, en cincuenta minutos llegué y fui a pasear por ahí. Todo muy tranquilo, muy lindas sus calles históricas, todas peatonales, algunas angostas y recovequeadas. Anduve poco por la costanera del océano Atlántico. Con el tren pase por el Puente 25 de abril, vi Belém, el puerto y el “Santuário de Cristo Rei” que está enfrente de Lisboa. También vi zonas muy pobladas y llenas de aglomeraciones de monoblocks gigantes. Antes de llegar a Setúbal, vi campos con sus casitas, sus sembrados y animales. Todo muy pintoresco. Comí un almuerzo turista con todo incluido, pescado de mar, lechuga, remolacha, con una rica torta, un cafecito y un jugo de zanahoria algo soso. A la vuelta me bajé en Baixa, ya de noche visité la catedral y subí hasta llegar al castillo de San Jorge. 

Callejuelas intrincadas, los faroles, el tranvía… dan ganas de sacar fotos a cada paso. Llegué sin querer a un mirador llamado Santa Luzia, bajé al centro, al hostel. Estoy cansada pero feliz. En la cena charlé mucho con jóvenes mexicanos, todos estudiantes. He puesto a cargar la tablet. Sigo sin ningún correo electrónico.”

Diario de viaje, Lisboa, Portugal, lunes 29 de diciembre de 2014

Deja un comentario