“A la largada de la San Silvestre Vallecana fui en calzas largas, con una camiseta de mangas largas a la que le saqué unos botones (que luego tiré), la camiseta de Rosario Central y la celeste de la carrera que tenía el número de corredor en la manga, mi bolsa de residuos como impermeable y la campera de la mamá de Ana María que me protegió muchísimo de la lluvia y el frío en la largada. El metro iba lleno de corredores tanto a la ida como a la vuelta, con la diferencia de que a la vuelta, la gente iba a sus fiestas de fin de año muy elegante y los metros olían a endorfinas de la felicidad después de correr. Entiendo por qué el dicho de “San Silvestre hay una sola”. Todo es fiesta, disfraces, alegría, música y gente loca en fin de año. Creo que mi salida se hizo antes de lo que estaba previsto y por suerte no llovió casi nada. La largada se hace a un costado del Estadio Bernabéu del Real Madrid por la calle Concha Espina. Un gran escenario con músicos, y locutores gritones, indican la largada. Calle Serrano y después Calle de Alcalá están iluminadas increíblemente. Es una carrera bárbara. Los tres últimos kilómetros son en subida y en el barrio de Vallecas hay mucha gente y los chicos están con sus manos esperando que los corredores los toquemos. A metros de la llegada vi a Ana, Javier y Liliana esperándome, me desvié para saludarlos y después seguí hacia la meta. No hay medalla y si una bolsa con una bebida isotónica, agua y una barra de cereal. Caminando llegué al guardarropas gratis. Me cambié rápido y tomé el metro en Portazgo. En el camino me dieron una entrada al estadio para ver llegar al ganador de élite, pero solo entré para ver el Estadio del Rayo Vallecano con sus luces prendidas. Se me hacía tarde para el Año Nuevo en Sol.”
Diario de viaje, Madrid, España, domingo 31 de diciembre de 2017.


Hermosas experiencias!Viajar y correr…Un sueño!!Vos lo hacés realidad!💪🏼👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻
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gracias Any!
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