Por la otra vereda

“El Palacio de Cibeles, si mal no recuerdo, era el Correo allá por 1995 y fue donde me entregaron la carta con la que me enteré que tenía trabajo efectivo en Rosario y por ende me podía ir a vivir sola. El Banco de España, los bares en diagonal al edificio del Palacio de Cibeles, más allá el edificio Metrópolis que es una bifurcación para ir hacia la Gran Vía o seguir por Calle de Alcalá. Que hermosa y ajetreada es esta zona. Caminé por la Gran Vía y doblé hacia mi supuesto Norte por Calle de Fuencarral, una peatonal angosta. Luego doblé, no sé por dónde y me metí en la Calle de Jesús del Valle con negocios extraños. Tomé Calle de Pez. Antes también anduve deambulando por la Corredera de San Pablo, una calle angosta de negocitos con gente sin apuro. Después, otra vez la Gran Vía, llena de autos, gente, teatros y llegué a Plaza  de España. Volví por la Gran Vía pero por la otra vereda y me metí en la Plaza Santo Domingo donde había puestos callejeros por las fiestas. Bajé por no se que de Los Ángeles (Costanilla de los Ángeles) y llegué a la Plaza de la Ópera donde también había puestos por las fiestas y venta de churros con chocolate, tomé Calle del Arenal y llegué a Sol. Pero antes me metí a ver la muestra en el Palacio de Gaviria de Alfhonse Mucha, el checo, famoso por sus afiches y dibujos relacionados con el Art Noveau. Una excelente muestra donde aprendí mucho. A decir verdad había visto sus diseños pero nada sabía de él.”

Diario de viaje, Madrid, España, lunes 1 de enero de 2018.

Edificio Metropolis, en Madrid.

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