“El viaje en tren a Rabat estuvo bueno. En el compartimento éramos siete y dos niños chiquitos. Todos eran locales menos yo. Uno de los niños se ponía molesto por momentos y todos lo mimaban para calmarlo. Al bajarme del tren, todos me saludaron cariñosamente, ellos siguieron viaje. Desde la estación a la zona de la Kabash, en donde se entra a la medina, un taxi me cobró 50 Dirhams, un robo, pero Marruecos es barato así que con la comida se equipara. En realidad caminando son veinte minutos, así que hoy para venir a la estación de trenes lo hice así, a las 4:45 horas en la madrugada. A esa hora no había absolutamente nadie en la medina, en las calles solo gatos y muy buena iluminación.”
Diario de viaje atrasado, escrito en el tren Essaouira-Marrakech, Marruecos, viernes 26 de enero de 2018.
