En este post quiero contar cómo fue el viaje que realicé con motivo de correr mi 21° maratón, que fue la 42° Valencia Trinidad Alfonso, en España y que aproveché también para pasar el último día del año participando de la muy bien organizada y festiva San Silvestre Vallecana en la bellísima Madrid.

Mi vuelo fue de Buenos Aires directo a Madrid.
Pasé mi primera noche en tierras europeas en la casa de mis primos, que bauticé “Luligiulihaus”. Un nombre que inventé mezclando el nombre de los queridos y cariñosos anfitriones, Luciana y Giuliano y casa en alemán.
Fui a Valencia en tren, aprovechando que a los corredores nos hacen descuento en el pasaje. Pasé 7 noches en el hostel “The River Hostel”, al que conocía de cuando fui por primera vez a Valencia y me enamoré de la ciudad.
Luego me tomé un avión a Stuttgart, en Alemania.
Mi plan para este país que amo, era conocer ciudades en las que nunca había estado.
En Stuttgart pasé tres noches en el “Hostel Alex 30” y desde esta ciudad visité Ludwigsburg y Esslingen am Neckar en el mismo día.
Luego fui a Ulm en tren, donde se encuentra la catedral más alta del mundo. “Ulmer Münster”, en alemán. Estuve 4 noches en un hostel en el que no me crucé con nadie, exceptuando a una chica la última noche. El hostel donde me alojé se llama “Henry Sleeping”, queda en una de las peatonales de la ciudad y me dejó un gran y hermoso recuerdo ya que vi nevar por mi ventana casi todas las noches. Fui y vine en el día a Wiblingen, donde visité la abadía Kloster Wiblingen.
Desde Ulm, otro tren alemán me llevó a Nürnberg, en el estado de Bayern o Baviera en español. En esta ciudad estuve 5 noches en el gigantesco “a&o Hostel Nürnberg Hauptbahnhof”, bien cerca de la estación de trenes y del centro histórico de esta fantástica ciudad. Visité en el día la pintoresca Bamberg, a más o menos 45 minutos en tren y desde el estado de Bayern volví (por supuesto también en tren) al estado de Baden–Wurtemberg, es decir de Nürnberg a Heidelberg.

En Heidelberg estuve 6 noches y pasé allí la Navidad. Me hospedé en el dulce y muy bien ubicado “Lotte -The Backpackers”. Aquí aprendí a hacer Spätzle y cocinamos para todos los huéspedes junto a tres compañeros y la dueña del hostel para la Noche Buena.
Luego volví a Stuttgart otras tres noches al mismo “Hostel Alex 30” y esta vez fue aquí donde no me crucé con nadie, estuve sola en mi habitación múltiple.

Mis días en todas estas ciudades del sur de Alemania estuvieron teñidos de la alegría, el color, las luces, las delicias y la tradición de los mercados de Navidad. En alemán mercado de navidad se dice Weihnachtsmarkt. He probado sus típicas galletas Lebkuchen y he tomado el famoso vino caliente.
Es un verdadero placer viajar en tren por Alemania. Pude repetir esta experiencia que fue tan buena como en mi primera vez allá por 1995, cuando visité este país por primera vez. Muchas frecuencias hacia todos lados, trenes muy puntuales, veloces y limpios. Algunos iban a 300 km /h. Para los boletos, nada de colas ni cosas raras. Todos los pasajes los compré en máquinas expendedoras de tickets, donde puede elegirse el idioma para hacer el trámite y pagar con tarjeta o efectivo.
Pero esta vez el viaje a Alemania fue diferente, porque pude hablar alemán con alemanes. Entendía bastante de lo que leía y cualquier evento relacionado con el idioma fue muy interesante para mi. Hace ya dos años que estudio alemán y haber podido hablarlo con alemanes en Alemania fue una gran experiencia.
Siguiendo con el viaje, finalmente desde Stuttgart volví a Madrid en avión y allí estuve 18 días en “Luligiulihaus”.

En Madrid pasé Año Nuevo.
De esos 18 días, pasé 3 en Cuenca y me alojé en “Hostal Residencia Castilla”. Cuenca con sus pendientes, escaleras y sus dos ríos, es un lugar maravilloso para el que le gusta caminar y hacer senderismo.
Desde Madrid fuimos a pasar un día a Toledo, y hablo en plural porque fui con los dueños de casa Luciana y Giuliano y con el gran chef Gonzalo.
Haber estado tantos días en Madrid fue maravilloso y creo que me he enamorado nuevamente de esa ciudad. Tantos días vividos en una casa, haciendo las compras y viviendo su cotidianeidad sin apuro y sin inseguridad hicieron de esta vivencia una nueva y gran experiencia. Una experiencia que desata el pensamiento sobre cómo vivimos aquí en Argentina. Una experiencia que hace observar lo cotidiano de otra forma. Como digo siempre viajar es aprendizaje y abrir la cabeza.
Finalmente volví desde Madrid a Buenos Aires. Y de allí en combi, a la madrugada de un día de enero, a mi Rosario querida, cada vez más violenta, cada vez más insegura.
Quiero dedicar esta entrada a Luciana Dip, la autora de DE VIAJE EN VIAJE, el podcast que pueden escuchar en Spotify y la correctora de mi blog, a Giuliano Romagnoli un músico de gran experiencia, del que pueden escuchar sus canciones y sus discos en Spotify y a Gonzalo Mampel el gran chef y pastelero rosarino que cocina como los dioses, al que pueden comprarle sus deliciosos platos. Gracias a los tres porque Madrid fue una fiesta con ustedes, los conocí a los tres muy de cerca y simplemente confirmé lo que pensaba, que son unos seres maravillosos.
Muy pronto podrán escuchar una entrevista que me hizo Luciana cuando nos encontramos en nuestra hermosa Rosario hace un año, en la que hablamos de todas las cosas que atraviesan un viaje, recordamos experiencias y charlamos del blog.
Y prepárense porque habrá muchos más relatos y una nueva temporada de DE VIAJE EN VIAJE llena de historias.
