“Seguí un poco por el camino llano, sin subidas, ni bajadas, con muchos cactus y vegetación desértica, el sol a pleno. Decidí viajar hasta Plateau Point. Más o menos cuarenta minutos más adelante, me encontré con un tanque, una canilla y una pareja que me dijo que en diez minutos llegaría a destino. Que bueno que decidí seguir caminando a Plateau Point. Una gran explanada de roca oscura natural hace las veces de piso y es el sitio desde donde se ve de manera fantástica el azul Río Colorado. Bravo, fuerte, seguro. Así como quedé loca al ver Venecia o París por primera vez, quedé loca con esta vista. Solo estábamos dos muchachos y yo. Una mujer que se iba me sacó unas fotos. Me quedé a descansar un rato y a comer mi sándwich de tomate, palta, queso derretido y tomar un Gatorade que me regaló Reina.”
Diario de viaje, Cañon del Colorado, Arizona, Estados Unidos, martes 22 de octubre de 2019
